Movimientos de Protesta Social. Acercamiento desde la Teoría de sistemas sociales.

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Movimientos de Protesta Social. Acercamiento desde la Teoría de sistemas sociales.
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El problema de estudiar la protesta social

En esta entrada se ofrecerá una aproximación diferente a los movimientos sociales y a los movimientos de protesta, tomando como referencia las herramientas que proporciona la Teoría de Sistemas Sociales.

Aunque estamos acostumbrados a convivir con este tipo de movimientos, y algunos de ellos llegan a tener un impacto determinante en diversos aspectos de nuestra vida, no siempre hacemos una reflexión cuidadosa sobre su naturaleza, objetivos y forma de funcionamiento.

Labor que, a veces, se ve dificultada por la cantidad de análisis, debates y reflexiones que la teoría sociológica ha producido sobre ellos; que en múltiples casos llega a confundirnos en una vorágine  de conceptos técnicos y discusiones para especialistas. Por eso, un enfoque que tome distancia de esa tradición, como es el que propone la Teoría de Sistema sociales, puede resultar útil.

 

Actualidad de los Movimientos de Protesta Social

Antes de la traumática expansión de la COVID-19 y de la paralización radical que provocó, gran parte  de nuestra atención estaba centrada en una serie de movimientos de protesta surgidos en varios lugares del mundo; especialmente los que se estaban produciendo en Colombia, Chile y  Hong Kong.

Los cuales despertaron interés mediático debido  a tres razones. Primero, porque aparecieron en entornos sociales y políticos no especialmente favorables a la protesta por lo que, en cierta medida, resultaron sorpresivos.  Segundo, la fuerza y duración que tuvieron, llegando a estar activos por varios meses e incluso resurgir tras el trauma de la pandemia. Tercero,  la capacidad para aglutinar  sectores sociales heterogéneos alrededor de sus reivindicaciones.

Sin detenernos en el estudio pormenorizaos de los elementos y aspectos que hacen particulares a estos movimientos, labor que abordaremos en una entrada posterior,  en el presente post queremos presentar una visión general de lo que son los movimientos sociales de protesta y su papel dentro del funcionamiento del orden social.

 

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Movimientos Sociales de Protesta en el Marco de los Sistemas Sociales

Como hemos explicado en anteriores entradas, la Teoría de Sistemas Sociales de Niklas Luhmann asigna un papel central a la comunicación, definiendo la sociedad como un conjunto global y omniabarcador de comunicaciones que tienen la capacidad de auto-organizarse de acuerdo con una serie de factores establecidos por ellas mismas.

De esta manera todo lo que está relacionado con lo social tiene en últimas la naturaleza de un flujo comunicativo.

Cuando estos flujos son estudiados con mayor profundidad se puede apreciar cómo se organizan, cuáles son los factores que permiten su organización (auto-organización) , la manera en que llevan a cabo ese proceso y la forma en  que interactúan con los otros flujos comunicativos existentes. Simplificando esta idea, podemos concluir que al lograr dar respuestas  coherentes a estas preguntas hemos logrado definir  y explicar la naturaleza comunicativa de dicho flujo como un sistema social.

Ahora bien, en el caso de los movimientos de protesta social la teoría de Luhmann experimenta importantes dificultades a la hora de intentar definir su naturaleza; debido a que no es capaz de entender los factores que permiten la organización de dicho flujo comunicativo.

Resulta evidente que la protesta social es un flujo comunicativo, porque la sociedad está compuesta de comunicaciones y todo lo que la integra no tiene otra opción que ser comunicación.  El problema surge cuando vamos un paso más allá y nos preguntamos ¿qué es lo que comunica un movimiento de este tipo?

 

 

Después de reflexionar lo único que puede afirmarse es que los movimientos de protesta social comunican  «Descontento». Pero eso sigue siendo una formulación muy amplia que puede llegar a ser ambigua, pues el descontento puede ser la expresión de un mero desacuerdo,  una diferencia de opiniones, incomprensión frente a una acción, oposición o contradicción.

La única forma de unificar estas opciones, que existe desde una óptica luhmanniana, es  identificar ese descontento con la manifestación de una comunicación negativa, es decir,  una negación. Un tipo de comunicación vinculado al conflicto.

De esta manera los movimientos sociales de protesta son definidos como un flujo comunicativo que manifiesta el conflicto dentro de la sociedad.

Mecanismo que permite a los diferentes sistemas y sub-sistemas que integran la sociedad reconocer sus limites; es decir, aceptar que hay problemas que no son capaces de resolver o que se encuentran mas allá de su ámbito de especialización funcional.

Por ejemplo, la especialización funcional del sistema políticos hace que éste no sea capaz de solucionar problemáticas que necesitan la producción de riqueza, pues esa es una función de un sistema social diferente (el económico); cualquier intervención que haga el sistema político en este campo solo servirá para generar más problemas de los que en principio pretender superar.

 

Función de Alarma

Ahora bien, estudiando con mayor detenimiento la dinámica de estos movimientos apreciamos que los movimientos sociales (movimientos de protesta social) no son capaces de generar una evolución comunicativa posterior de esa comunicación negativa. Es decir, que no son capaces de generar un flujo comunicativo que permita construir orden social o, en otras palabras, su función es meramente de denuncia.

Cuando los movimientos de protesta intentan avanzar hacia la construcción de discursos o comunicaciones más constructivas: elaborar propuestas, hacer sugerencias,  plantear iniciativas, etc., comienzan una deriva que los llevará rápidamente a su desaparición.

Para la Teoría de Sistemas Sociales, este tipo de movimientos desempañan una función especifica denominada «Función de Alarma», cuyo objetivo es advertir acerca de la existencia de problemas, pero no puede ir más allá de esa tarea.  No puede generar otro tipo de comunicaciones.

En conclusión, los movimientos sociales no llegan a constituirse como sistemas sociales, debido a que carecen del resto de los factores que hacen posible generar nuevos flujos de comunicación con un enfoque constructivo. Es decir, pueden advertir de la existencia del problema pero son incapaces de aportar para avanzar en su solución.

 Los Límites de la Función de Alarma

Ahora bien, ¿por qué se da esta situación?

Básicamente porque dichas problemáticas pertenecen a los ámbitos funcionales de los Sistemas Sociales (educación , derecho, política, etc.) y son estos últimos los que poseen flujos comunicativos para avanzar en la solución de los mismos.

Se establece de esta manera una interesante relación en la que los sistemas sociales no siempre son capaces de identificar los problemas, razón por la que necesitan de los movimientos de protesta para detectarlos e intentar solucionarlos, mientras que los movimientos sociales solo son capaces de señalar la existencia de problemas. Una vez han sido identificados ya no resultan necesarios.

¿En qué posición deja esto a los movimientos de protesta social?

En realidad, pese a la opinión mayoritaria en sentido contrario,  en una posición muy importante para el funcionamiento del orden social; pues es capaz de visibilizar problemas que los sistemas sociales no son capaces de apreciar por estar demasiado encerrados sobre sí mismos. Si no existiera la protesta social, prácticamente cualquier descontento escalaría a los grados más altos y provocaría el posible colapso del sistema o los sistemas sociales implicados.

La sociedad necesita de la protesta social para identificar sus problemas internos y poner en marcha los factores que pueden ayudar a corregirlos. La protesta social es un llamado a la acción y como tal no debe ser  ignorado. Es el elemento que pone en marcha la sociedad para superar el problema.

 

 

Como contrapartida, el movimiento de protesta social  debe ser también consciente de sus límites y centrarse solo en la función de denuncia. No tratar de superar esos límites pretendiendo solucionar el problema. Postura que no siempre es fácil de comprender y ceñirse a ella, tanto por aspectos ideológicos como por las expectativas del propio agente social implicado en estos movimientos.

Explicándose de esta manera  porque la denuncia que realizan estos movimientos suele tener mayor efectividad e impacto, que las propuestas emanadas de ellos. Aspectos que se aprecian con mayor claridad en los nuevos tipos de movimientos sociales, como los mencionados al principio de esta entrada; los cuales serán objeto de una reflexión posterior.

Recapitulación

A manera de conclusión, la teoría de sistemas sociales considera los movimientos de protesta social como:

  • La forma de expresión de un conflicto o un problema dentro de la sociedad, o alguno de sus sistemas especializados.
  • No es un Sistema Social, pues su papel se encuentra circunscrito  a la función de alarma.
  • Resultan necesarios para el buen funcionamiento de la sociedad.
  • Es un error creer que se puede construir orden social, o avanzar en la construcción de orden social, a partir de este tipo de movimientos.

 

 

By | 2021-09-15T11:19:31+00:00 septiembre 3rd, 2021|Reflexiones sistemico-políticas|0 Comments

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