Populismo: enfrentamiento y  espectáculo

A lo largo del mes de mayo hemos intentado comprender  que es el populismo, cuales son sus características y porque se ha convertido en uno de los fenómenos políticos más importantes del momento.

Labor que nos ha permitido descubrir la gran paradoja en torno a este concepto. Escuchamos el termino populismo varias veces al día, en diferentes escenarios y pronunciado por diferentes actores políticos; no obstante, existe mucha confusión y definiciones contrapuestas sobre su significado.

Efectivamente, existen múltiples versiones y definiciones del populismo, según a quien se le pregunte ¿qué es el populismo?: prometer cosas que son imposibles, proponer a voz en grito lo que quiere la mayoría de la gente, xenofobia, racismo, neo-leninismo,…etc.

Situación que se vuelve más visible gracias a que vivimos en la época de la política espectáculo, en la cual los debates y las discusiones políticas se difunden masivamente a tres de la televisión, las redes sociales y otros medios.

En este escenario el mensaje y los argumentos para defenderlo han pasado a segundo plano, no son lo importante. El protagonismo lo tiene el formato la forma de transmitir estos mensajes, se busca que sean directos e impactantes… Así tengan que ser escandalosos o polémicos.

Es así que el término populismo también se ha convertido en una etiqueta, en una forma de atacar y quitarle seriedad a las propuestas del rival…

Populismo, enfoque estratégico.

El populismo no es una ideología, una persona o un partido político específico; es una estrategia de comunicación política, una manera comunicarse y transmitir mensajes a la población con el objetivo de movilizarla para que apoye determinas acciones o decisiones políticas.

En realidad el populismo, como estrategia, es independiente del discurso, de los partidos políticos y de las personas. Puede servir por igual a planteamientos de derecha o de izquierda, a gobiernos democráticos o autoritarios,…

Tradicionalmente  el populismo ha sido la estrategia favorita de los movimientos políticos extremistas o radicales, debido a que:

  • Estos movimientos carecen de una base ideológica consolidada. No desarrollan un discurso argumentado y coherente, sus propuestas son simples eslóganes que no suelen tener conexión entre si.
  • La estrategia populista es bastante fácil de aplicar. A partir de mensajes sencillos que puedan conectar con el estado de animo de los receptores.
  • Gracias al internet y las redes sociales, el impacto de sus mensajes crece de manera sorprendente. No tiene necesidad de utilizar los medios de comunicación tradicionales (radio, prensa, televisión)
  • Suele obtener resultados rápidamente. Sobre todo si nos encontramos en un contexto políticos y social caracterizado por crisis o problemáticas de diverso tipo.

Su efectividad práctica quedó demostrada a comienzos del siglo XX, cuando en menos de 10 años convirtió a un pequeño movimientos social en el partido político más poderoso de Alemania. El ascenso al poder del Nazismo constituye el mejor ejemplo del éxito estratégico del populismo.

El resurgimiento y la consolidación actual de movimientos populistas, aún en los sistemas democráticos mas consolidados, nos recuerda la importancia de  desarrollar una ciudadanía crítica y reflexiva.